Revolución Solar


El fin del mundo, por Eric Uguet
mayo 17, 2011, 1:10 pm
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Charades – El fin del mundo from Eric Uguet on Vimeo.


Video del tema “El fin del Mundo” del disco Revolución Solar (BCore 2010).
Hecho con imágenes recicladas por Eric Uguet.

Mil gracias a Eric por este video tan precioso!!



Fin!
diciembre 19, 2010, 4:13 pm
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CHARADES Revolución solar (B-Core, 2010)

Si uno juzga por la cantidad de espacio que se les ha dedicado en los medios, otros lanzamientos de este último año son mucho más importantes que el Revolución solar de Charades. La realidad, sin embargo, es que el volumen desmesurado que se les dedica a todas esas bandas carentes de talento en quien están pensando ustedes ahora es solo eso: espacio. Los malos grupos en este país son como brontosaurios: ocupan la hostia, y sus nombres aparecen en cuerpos gigantes, pero en realidad los cerebros son más bien diminutos, y su presencia y producto están condenados -por fraudulentos, por insulsos, por mercantilistas, por haberse prestado a anunciar ropa vaquera- a la extinción-por-meteorito. La emocional, cuanto menos. Charades, digámoslo claro y temprano ahora, antes de que se nos escape la furia, son la mejor banda de este país. En verdad os digo que son algo único, y le rompe a uno el corazón ver las entrevistas pacatas y formuláicas que se les hacen, las platitudes que se dicen al tratar de encasillarlas y por supuesto el ninguneo -involuntario, quizás- al que las someten el zeitgeist y la saturación de oferta en nuestros tiempos.

Leyendo las “sandeces abazofiadas” (como diría Jardiel) que se escriben mentando su nombre, uno podría estar tentado a pensar que las Charades son un grupo más, un grupo de chicas más, un grupo imitador de Vivian Girls más. Un grupo cualquiera, en resumen. La realidad es distinta: he aquí un grupo español que vive verdaderamente en una onda privada y fértil y fascinante, muy suya, muy poco de fijarse bizqueando en qué hace el empollón de al lado, y encima esa onda secreta se manifiesta hacia el exterior con el talento compositivo gigante, envidiable, de Isabel Fernández y las suyas.

 

Revolución solar es, ciertamente, un disco único, perdurable, elevado y -déjenme que diga esto- trascendente de la forma menos pomposa en que uno puede buscar la trascendencia. En Revolución solar se cruzan, según yo lo veo, un par de tradiciones que no solían encontrarse: hay un tema tribal, guerrero, nativo que las emparienta con Delta 5, Lora Logic, Slits (porque no todos los grupos de chicas se parecen a Slits -como Girlschool, no jodan- pero Charades si tienen un deje a ellas), incluso Bow Wow Wow si me provocan. Y ese tribalismo o ritmo de danza de la lluvia se funde aquí con el amor a la armonía californiana, el psych-pop más soleado y los Moby Grape y el tema barroco, indie-psicodélico-californiano de gente como Beachwood Sparks. Esta es una combinación extraña, pero que en Revolución Solar produce la mejor música pop. Pese a ser este un disco perfecto y sin relleno alguno, tres hits llegan a mi corazón, tres: “Grito tu nombre” (que empieza con un repiqueteo de tambor primitivo) y “Revolución solar”, porque juntas son el single perfecto, música moderna de carga de la brigada ligera que suena épica sin ser imbécil, alta sin ser aburrida, guerrera sin ser auténticamente violenta.

 

Sí, “Revolución solar” es, no se engañen, una canción guerrera, una canción brigadista, una canción de tomar armas. ¿Recuerdan cuando The Ex versionearon el “Ay Carmela”, fundiendo en su cover la furia autóctona izquierdista original con un ritmo Zounds / Adam & The Ants que hacía que sonara como música de los indios Crows? ¿Reinterpretada por CRASS? Pues añádanle a esa cosa extraña y vigorosa un paquebote de armonías vocales del Big Sur y verán lo que les queda: “Revolución solar”. Y les confesaré algo más: hice la prueba Dr.Dre -a lo G-funk- y la escuché en el coche, a volumen quebratrompas y acelerando (por carreteras deshabitadas) y les juro que sonaba a música del Apocalipsis, sección Salvación Personal. Música redentora y combativa, llena de una belleza increíble y de crescendos que le ensanchan a uno el alma. Desde el “You’ve lost that lovin’ feeling” de los Righteous Brothers que no escuchábamos crescendos y altitudes como éstas. ¿Cuantos grupos deben soñar en producir un día algo tan gordo y alterador-de-vidas como la sección intermedia de “Revolución solar”, cuando aumenta el tempo y trotan cada vez más fuerte los caballos y los tambores avanzan a campo abierto, hacia la muerte segura? Esas crecidas de tono, esas subidas al cerro de los octavos, son sin duda uno de los distintivos más claros de Charades, y en sus dominios reinan y nunca repiten. “Aguaceros”, que también es una cosa singular y estupenda, tiene otro de ellos a los 30 segundos de empezar el tema, una elevación gradual tan emotiva, tan bien fabricada, con una explosión final tan certera, que es imposible evitar que no toque, que no le afecte a uno de algún modo. Muchos artistas de distintas disciplinas, estoy seguro, darían un brazo por ser capaces de conmover así, en tres notas, por sorpresa y de una manera tan intensa y para siempre. En “Aguaceros” escucho de fondo muchas cosas, la mayoría de ellas no relacionadas con Charades, pero cuya sensibilidad la canción me hace recordar: Teardrop Explodes, The Claim, The Chills, los Gruppo Sportivo emotivos y no bobos del Design Moderne (1982), tantas cosas. Pero hablábamos de batallas: mi otra favorita indudable, por lo dicho antes, es la explícita “En las batallas”. Una canción que empieza como si no pasara nada, como aquel que no quiere la cosa, y al poco se ven sus intenciones, que son serias, pero luego vuelve a mentir (esta es una canción de doble engaño), y en el minuto 1:47 simula deshincharse, entra un xilofón, y uno ya está agarrando sombrero y paraguas cuando de repente sucede aquello. El nuevo y definitivo ascenso que acompaña el belicoso canto (al menos en lo emocional) “En los combates / En las batallas”, y que la convierte en una canción anti-miedo y pro-coraje, un dador de valentía y una suerte de himno imprevisto y, quizás, ni siquiera intencionado. Y podría seguir hablándoles y aullando el resto de canciones de Revolución solar durante un largo rato.

 

Y haciendo cábalas, jugando a charadas (permítanme el chiste), argumentando que “Medio cielo de revolución” suena a Rogue Wave, y “Harold & Maude” a las Au pairs del Playing with a different sex. Pero el listaje no nos alcanzaría, y al final tampoco se iban a hacer a la idea de lo grande de este álbum. Junto a Jonston e Incrucificables, es sin duda de lo mejor que ha dado el underground del país en estos últimos diez años. Ahora sólo queda realizar el único gesto a nuestro alcance: inclinarnos ante la majestad, brillantez, belleza y amplitud de este disco. Un trabajo que los años convertirán en clásico.

Kiko Amat

 



LLEVAMOS MUCHO TIEMPO….
octubre 27, 2010, 12:37 pm
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Sin tocar en Madrid.

Este sábado estaremos en la Sala Charada (he).

Esta es la info del chow, al que podéis acceder por invitación cortesía de Intromúsica:

Sabado 30 de Octubre

¡¡¡Este sábado te invitamos a 2 fantásticos conciertos de

Charades (22:00 h)  y Odio Paris (20:50 h)!!!

Apertura de puertas: 20:30 h

Solicita tus invitaciones pinchando en:

http://www.intromusica.com/invitaciones/

CONCIERTO:

CON LISTA: ENTRADA LIBRE CON CONSUMICION MINIMA 2 CERVEZAS X 9 EUROS O 2
COPAS X 12 EUROS

SIN LISTA: 10 EUROS (SIN CONSUMICION)

Charades (en concierto, 22.00 h) Odio París (en concierto, 20.50 h)

El viernes tocamos en Razzmatazz en la fiesta que Los Planetas montan tras su concierto.

Y esooo!



Explota el cuerpo
septiembre 14, 2010, 7:00 pm
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Cierro los ojos y oigo a una banda de esquimales en el trópico, cantando calypso alrededor de una efigie del Dios-Ballena. Estoy feliz como un pájaro pero a la vez taaan triste, o quizá triste como una lluvia de verano pero a la vez taaan feliz. Bajo el hielo, bajo el volcán, el mar está hirviendo. Un mapa de corrientes submarinas, intensidades bajo la superficie, arenas que borbotean en el atolón, la colisión inesperada de lo frío y lo caliente. Así es como explotan los cuerpos. Así es como se forman los diamantes. La escena underground madrileña – que tan abultados titulares inspiró a los tabloides musicales hace algunos años – murió antes de llegar a existir. Polvo y oscuridad, explosiones y divergencias, bandas de su padre y de su madre que, tras el breve paréntesis de una comunidad imaginaria, abandonaron este plano de existencia, siguieron sus torcidos caminos o se pasaron a las altas finanzas. El punk se caía por las escaleras. Pero Margarita ni siquiera eran de la capital, sino que provenían de las carreteras oscuras que bordean al monstruo urbano. Allí deshojaban las flores misteriosas que brillan invisibles bajo el cemento de las afueras, se subían y bajaban de los trenes de Cercanías, anunciaban a voz en grito una confluencia de planetas y primaveras. Margarita eran una comadreja multicolor de cuatro cabezas. Siempre coloridos, siempre acariciables. Pero también resbaladizos, angulares, imprevisibles. Tras los aperitivos del 7” “Atch” (Afeite al Perro/Margarita Recs., 2005) y del 12” compartido con Grabba Grabba Tape “Tirando Bombitas” (Holy Cobra Society/Margarita Recs., 2007), llegó “Parque Mágico” (B-Core, 2008), un espasmo eléctrico que pillaría por sorpresa a quien no hubiera sido testigo de su apabullante directo, un relámpago punk de 15 minutos donde Jesus Lizard, Superchunk y los Animal Collective de “Feels” compartían una bolsa XXL de risketos fosforescentes. La luz que brillaba en el centro mismo del volcán surgía aquí a espuertas, entrecortada, tartamuda. Los cuatro esquimales alcanzaban a envolverla con sus manos, pero casi no había oportunidad para darle forma. Querían decir tantas cosas y tenían tan poco tiempo. Dos años después el mundo de Margarita es otro. La luz ya no llega de fuera sino que se la siente brillar en los propios dedos, en los propios instrumentos. Adiós a las disonancias, al peso agobiante de los escombros, a la velocidad punta que impedía toda vista de los cocoteros y los glaciares. Hola a los amaneceres, a las armonías vocales, a los cantos de optimismo, a los delays de las guitarras rebotando contra las paredes del cosmos. Hola a una nueva pureza melódica excavada de las mismas entrañas punk de siempre. Hola a la claridad y a la luz. Ya en “Parque Mágico” habían ensayado un par de esbozos en castellano, pero el paso definitivo a nuestro idioma apuntala la nueva sensibilidad pop que inunda “Explota el Cuerpo”. Las voces están ahora en primer plano, las armonías que las apoyan son multiformes, infinitas. Las letras adoptan muchas veces el imperativo: camina, sal, haz, déjate llevar. Pero nada más lejos de la sensibilidad esquimal que impartir lecciones. Son más bien propuestas secretas, de las que se pronuncian en voz baja, consejos crípticos y enrevesados. O mejor aún: recordatorios íntimos para uno mismo, como quien se repite entre dientes: “todo estará bien”, o como cuando de niños nos atábamos un hilo de alambre alrededor del dedo meñique y lo veíamos ponerse morado. O como cuando, de entre las sombras, el día que menos te lo esperas, llega un disco que te empapa de luz. Así que no ahorraremos en imperativos: saca el álbum de la carpeta, ponlo en el tocadiscos, haz bajar la aguja, atiende al mínimo rumor de su roce contra el vinilo. O extrae el cd con cuidado, dejándote deslumbrar por los reflejos de su superficie plateada. Hoy vives en medio de un cristal. Y escucha esa batería nerviosa que inicia Crudo y Crema. Y explota sin moverte del sitio durante media hora, media hora de luces potentes, de fuegos andantes, de piezas que encajan al fin, hasta que las voces trémulas con las que concluye Cubos de Luz y Cristal te despidan entre almohadas. Y ondea entonces la bandera de lava y hielo mientras la Banda de los Esquimales se aleja, cada vez más humilde y cada vez más pura, hacia un futuro de palmeras transparentes.



fuerza!
septiembre 5, 2010, 5:03 pm
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+++
septiembre 5, 2010, 4:54 pm
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Tenemos ganas de que se pase el verano.  Con tanto calor se nos está haciendo muy largo.

En octubre nos vamos a tocar a Londres! Ya os iremos contando!



Arthur Lee
agosto 3, 2010, 1:07 pm
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Hoy hace 4 años que murió Arthur Lee.
Charades flipa con Love (excepto yo…) y queremos dedicarle el día al Forever Changes.




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