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Este turbulento contexto ha creado, según la mayoría de sociólogos, una generación desencantada, desorientada, perpleja, aplastada, con sensación de pesadez, con enormes y constantes dudas porque el mapa de rutas que trazaron sus padres ya no les sirve y han de orientarse con uno nuevo en blanco y con unos valores diferentes. “Es una generación desencantada, que no se ha adaptado, que podría romper pero no lo han hecho y esto comporta un desgaste. Pero yo el eje lo veo por las dudas ya que se han encontrado sin red de protección y tienen una sensación de oportunidad perdida”, resume Gerard Costa.
Pincha aqui para leer el texto completo.
Grabar hemos grabado muy rápido, sobre todo Guille. La mayoría de las baterías son primeras o segundas tomas (yeah)


Mezclar es otro cantar.
Todo lo que nos ha pasado en un año y cómo entendemos ahora las cosas, Santi tiene que comprenderlo, regurgitarlo y plasmarlo en un par de semanas.
Nunca le hemos dado maquetas ni ensayos grabados antes de ir al estudio; todo es nuevo para él. Y con explicaciones nuestras, del tipo:

Ayer nos mandó una nueva ronda de mezclas y ha construido un sonido alucinante.
Es Brian Wilson.
SANTIIIIIIIIIII! TE ESTIMAMOS MOLTTTTT

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Estaba mirando las ofertas que me llegan del Idealista.com al correo y al pinchar en un piso… al loro con la foto que me he encontrado:

Hay una niña diabólica en la foto.
Este es el link.
No es un montaje.
AAAHHH!
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Extraña juventud esta que empieza impugnando la noción de la singularidad individual- todos con las mismas barbas, las mismas melenas, los mismos pantalones vaqueros y las mismas cazadoras, si que se pueda distinguir uno de los otros-, y termina por tender su mano contestataria a la caridad burguesa. Éstos jóvenes, infinitamente más capaces de entenderse entre sí que los de mi época- en un desierto de valores no es difícil la unanimidad-, felices en su pereza y en su anarquía, solares, llenos de tropismos, sin dramas de ningún tipo, sentimentalmente y sexualmente liberados, sin más motivaciones que las de la necesidad más estricta…
Lejos de mí el propósito de juzgarlos. Pero me inquieta pensar que su modo de vida a caballo entre la indiferencia y placer, pueda ser el tosco vaticinio de una sociedad futura, seguramente más higiénica, pero tan abúlica y hedonista como ésta. Una sociedad no sólo abandonada a si misma, al igual que estas bandas de marginales, sino confiada a la tutela providencial de un Estado oligárquico y responsable. Es que los admirables mundos del mañana, más que para la perversión de los poderes, se van preparando para la dimisión de las conciencias…







